Los matices de color de los sellos cambian a menudo de forma natural: el envejecimiento del papel, la oxidación de la tinta, las condiciones de almacenamiento o incluso las desviaciones tipográficas pueden causar diferencias de color mayores o menores. Sin embargo, los coleccionistas se encuentran a menudo con las llamadas «variantes de color» que en realidad no son rarezas, sino desviaciones creadas artificialmente. Por eso es importante saber cuándo una diferencia de color es natural y cuándo hay que sospechar de una falsificación.
La falsificación de sellos no es un fenómeno nuevo: el derecho húngaro también trata la falsificación de sellos o la introducción en el mercado de sellos falsos como un delito penal separado. Aunque la mayoría de las falsificaciones no afectan al sello completo, sino solo a la manipulación del color, el objetivo es el mismo: engañar al coleccionista y aumentar artificialmente el valor del sello.
Esta escala de color se ha creado basándose en píxeles de un sello Turul
Una variación natural del color se produce cuando el papel del sello envejece, la tinta se oxida, o cuando la tecnología de impresión ha producido el mismo valor en varios tonos. En los sellos antiguos es frecuente que las condiciones de almacenamiento – luz, humedad, calor – afecten al color. Estas desviaciones suelen ser uniformes, no presentan manchas y no parecen «artificialmente vivas».
Se debe sospechar de una variante de color falsa cuando el color del sello se desvía notablemente del tono habitual, especialmente si el color es demasiado vivo, demasiado contrastado o antinatural. El tratamiento químico es un método común: algunas sustancias extraen la tinta, otras tiñen. En tales casos, la estructura del papel puede dañarse, la superficie se vuelve más brillante o más mate, y el sello en su conjunto parece «extraño». El examen del dentado también puede ayudar, ya que los falsificadores a menudo no prestan atención a la integridad de los dientes o al carácter de la perforación, a pesar de que el dentado es uno de los elementos de identificación más importantes de los sellos.
Es especialmente prudente ser cauteloso si una variante de color supuestamente más rara aparece sospechosamente barata, o si el vendedor no puede presentar un dictamen pericial fiable. En el caso de auténticas rarezas, el certificado de experto es un requisito básico, ya que el valor del sello depende en gran medida de su autenticidad. Los expertos – como los peritos filatélicos – pueden determinar, basándose en el papel, la tinta, la filigrana, el dentado y la técnica de impresión, si la variante de color es auténtica o manipulada.
En conjunto, se puede decir que no toda variación de color es una rareza. Los matices naturales forman parte de la vida de los sellos, pero ante desviaciones excesivas y de aspecto artificial siempre hay que ser precavido. El examen de sellos es una cuestión técnica y profesional, en la que el papel, la tinta, el dentado y las características tipográficas desempeñan un papel importante. Y si se trata de una auténtica rareza, un dictamen pericial fiable es imprescindible.
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